El Shinansa

Shinansa
El Shinansa, un ingenioso carro de origen chino, fue concebido para auxiliar a comerciantes y militares en su orientación, señalando siempre la dirección sur. Este dispositivo marcó uno de los primeros pasos hacia la creación de la brújula.

Según la leyenda, las primeras versiones de este invento datan de hace casi 4000 años. Se describe como un carro tirado por caballos con una figura en la parte superior, señalando el sur con un brazo extendido, independientemente de la dirección en que se moviera el carro. A diferencia de una brújula, el Shinansa debía configurarse manualmente al inicio de cada viaje.

La invención del Shinansa se atribuye a Kotei, uno de los tres emperadores chinos de su era. Kotei, hijo del emperador Yuhi, fue profetizado como un hombre destacado antes de nacer. Según la leyenda, una visión de su madre relacionada con la Estrella Polar precedió a su nacimiento. Kotei, al crecer y suceder a su padre, se enfrentó a la amenaza del rebelde Shiyu, un mago astuto con la cabeza de hierro que desafiaba su reinado.

A pesar de la valentía del ejército del emperador, Shiyu siempre lograba escapar con sus artes mágicas. Determinado a vencer al mago, Kotei ideó el Shinansa, con una estatua señalando siempre al sur, para guiarlo a través de las densas nieblas creadas por Shiyu. Con este instrumento, el emperador pudo sortear las artimañas del mago y llevar a cabo una estrategia exitosa.

Sin embargo, cuando Shiyu se refugió al otro lado de un río crecido por las lluvias, Kotei se encontró con un nuevo desafío. Con ingenio, observó cómo una araña flotaba en una hoja en un lago y se inspiró para inventar la primera barca. Este avance permitió a Kotei cruzar el río y derrotar a Shiyu, poniendo fin a la guerra.

El emperador Kotei dedicó su reinado a fomentar la paz y la prosperidad en su tierra, siendo recordado por sus inventos beneficiosos para la gente, incluyendo las barcas y el Shinansa. Un día, después de cien años de reinado, un dragón dorado descendió del cielo para llevarlo al más allá. Mientras ascendía, Kotei despidió flechas y un arco como señal de su partida. El pueblo guardó estas reliquias como sagradas en su memoria.

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